El posible desembarco de Annika Paz en el Inter de Milán, con apenas 17 años recién cumplidos, luego de dejar River Plate, reavivó una consulta que aparece cada vez con más fuerza en el fútbol femenino: ¿cuánto recibe el club formador ante este tipo de traspasos?
El interrogante no es menor. A diferencia del fútbol masculino, donde existen mecanismos aceitados de compensación, en el fútbol femenino la respuesta no es automática ni sencilla. El caso de Annika Paz funciona como disparador para explicar qué mecanismos existen hoy, cuáles se aplican realmente y cuáles todavía están pendientes.
El fútbol femenino es profesional: contratos y cláusulas de rescisión
Un primer punto clave para ordenar el debate es aclarar que el fútbol femenino es profesional. Esto implica que las futbolistas pueden firmar contratos laborales y que esos contratos pueden incluir cláusulas de rescisión, del mismo modo que ocurre en el masculino.
Cuando una cláusula es ejecutada: Hay un pago directo al club de origen, el monto depende exclusivamente de lo estipulado en el contrato, y no interviene ningún mecanismo automático de solidaridad. Esto significa que sí existen transferencias pagas en el fútbol femenino, aunque no sean la regla general.
Antecedentes en Argentina: cuando hubo venta de pases
En el fútbol femenino argentino ya existen casos concretos de intercambio de dinero por transferencia, pases, prestamos y clausulas ejecutadas:
- Rocío Bueno : La delantera de la Academia dejó en 2022 Racing para llegar al Sassuolo de Italia. La transferencia de la argentina fue el primer préstamo pago de la historia del fútbol femenino argentino.
- Paulina Gramaglia: La delantera cordobesa era jugadora de UAI Urquiza se fue a préstamo al Houston Dash y el club de la NWSL hizo uso de la opción de compra del pase. Fue el primer pase comprado de la historia del fútbol femenino de argentina.
HOUSTON DASH HIZO USO DE LA OPCIÓN DE COMPRA DE PAULINA GRAMAGLIA
- Camila Uzqueda
El caso de Camila Uzqueda marcó un precedente histórico. La mediocampista dejó Gimnasia y Esgrima La Plata para jugar en Lucchese, de la Serie C de Italia, luego de que el club italiano ejecutara la cláusula de rescisión. Fue la primera transferencia directa de una futbolista desde un club argentino a uno europeo mediante el pago de una cláusula, un hito para el fútbol femenino nacional.
Derechos formativos: qué son y por qué no funcionan igual
Los derechos formativos buscan compensar a los clubes que participaron en la formación de una futbolista, generalmente entre los 12 y los 23 años, cuando la jugadora:
- firma su primer contrato profesional, o es transferida con contrato vigente.
En el marco de la FIFA, este principio está contemplado en su reglamentación general, pero en el fútbol femenino su aplicación es limitada y excepcional.
La principal razón es estructural: la mayoría de los pases son en condición de libres, los contratos suelen ser cortos, y muchas jugadoras rescinden para poder emigrar.
Sin transferencia paga, no hay derechos formativos automáticos.
Mecanismo de solidaridad: cuándo se activa (y cuándo no)
El mecanismo de solidaridad se activa cuando existe una transferencia paga antes del fin del contrato. En ese caso: el 5 % del monto total se reparte entre los clubes que formaron a la futbolista, de manera proporcional al tiempo que estuvo en cada uno. En el fútbol femenino, este mecanismo solo existe en teoría. En la práctica: casi no hay transferencias pagas, por lo tanto, no se activa.
El único caso real de compensación para los clubes: la Copa del Mundo
Hasta hoy, la única compensación económica sistemática y global para clubes formadores en el fútbol femenino proviene del Programa de Ayudas a Clubes de la FIFA, implementado en las Copas Mundiales femeninas. En el Mundial 2023, la FIFA distribuyó 11,3 millones de dólares entre los clubes que cedieron jugadoras a las selecciones, y participaron en su formación.
El esquema funciona así:
- se calcula un monto diario por jugadora,
- el 50 % va al club actual,
- el 50 % se reparte entre los clubes formadores (entre los 12 y 22 años).
Es decir: los clubes cobran solo si la futbolista juega un Mundial.
El problema de fondo: formar sin cobrar
El escenario actual deja una contradicción evidente: los clubes forman, sostienen juveniles, cuerpos técnicos y competencia, pero no recuperan esa inversión cuando las futbolistas emigran. El sistema actual premia la élite (el Mundial), pero no protege la base.
Un debate abierto en el fútbol femenino
El crecimiento del fútbol femenino vuelve inevitable el debate: cómo reconocer a los clubes formadores, sin limitar la movilidad de las jugadoras, ni copiar sin ajustes el modelo del fútbol masculino. Hoy, los derechos formativos y el mecanismo de solidaridad en el fútbol femenino existen más como concepto que como realidad.
Perfecto. Te propongo sumar los testimonios como dos bloques de voz experta, integrados a la nota, sin romper el tono periodístico y ayudando a explicar lo que hoy no está resuelto en derechos formativos y mecanismo de solidaridad.
Te dejo los dos testimonios editados pero fieles al audio, con citas textuales claras y subtítulos para web.
¿Qué falta para que los clubes cobren por formación?
Una de las claves del debate está en cuándo y cómo se activa el derecho de formación. Según explica Chavi Pascual, representante con mas de 10 años de experiencia, hoy la expectativa de cobro aparece recién cuando la carrera de la jugadora entra en una segunda etapa:
“La parte positiva es que la esperanza de cobro de formación pasa porque la jugadora, cuando pisa Europa, sea vendida. Por ejemplo, que Paulina (Gramaglia), que está en Tenerife haciéndolo bien, sea vendida y ese 5% repercuta en todos los clubes formadores. El problema es que, en la mayoría de los casos, eso todavía no pasa porque siguen siendo fichajes libres”.
El análisis apunta a que, si bien el mercado empieza a moverse con mayor dinamismo, las futbolistas argentinas aún no están insertas en esa lógica de transferencias onerosas.
“La gran pregunta es si la FIFA va a ser capaz de implementar un sistema de formación que genere ingresos a los clubes no solo cuando hay una transferencia con pago, sino también cuando hay movimientos sin transferencia onerosa. Los clubes dicen no tener la plata y eso implica que la transacción no se hace. Entonces el debate es hasta dónde el derecho de formación no termina limitando la posibilidad de una jugadora de fichar.
Quizás lo interesante sería que la FIFA, además de los aportes que hace cuando una jugadora va al Mundial, pueda establecer un sistema de recompensas propio, financiado por la FIFA o reteniendo fondos de las federaciones, para compensar a los clubes formadores en el fútbol femenino”.
Cuando hay venta, el monto también es bajo
Incluso cuando existe una transferencia paga, los montos que reciben los clubes formadores suelen ser mínimos. “En transferencias onerosas, por ejemplo una cláusula de 50.000 euros, el 5% son 2.500 euros. Y ese monto se reparte entre todos los clubes formadores, por lo que al final no entra casi nada. Una opción sería que, además del 5%, la FIFA pague un monto fijo a los clubes formadores cuando una jugadora se transfiere de manera onerosa. Hay un análisis profundo para hacer y un largo debate por delante. Pero si no se crea un sistema específico para el fútbol femenino, los clubes formadores van a seguir sin recuperar nada”
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