Un nuevo estudio científico reveló que las lesiones sufridas durante la menstruación no son más frecuentes, pero sí más graves y con tiempos de recuperación considerablemente más largos en futbolistas profesionales. La investigación aporta evidencia clave para repensar la preparación física, la prevención y la gestión de cargas en el fútbol femenino.
Qué dice el estudio
Un estudio científico realizado durante cuatro temporadas consecutivas (2019–2023) en futbolistas profesionales de elite analizó la relación entre el ciclo menstrual y las lesiones musculoesqueléticas en el fútbol femenino. La investigación fue desarrollada por el equipo médico del FC Barcelona, junto al Barça Innovation Hub y centros de investigación en salud, y siguió de forma prospectiva a 33 futbolistas profesionales, registrando 852 ciclos menstruales y 80 lesiones.
El objetivo del estudio fue analizar si la fase de menstruación (también llamada fase folicular temprana) está asociada a: mayor cantidad de lesiones o mayor gravedad y tiempo de recuperación. Los datos se compararon entre días con sangrado (menstruación) y días sin sangrado (resto del ciclo).
Principales resultados: La menstruación no aumenta el riesgo de lesión, pero las lesiones durante la menstruación son más graves.
Cuando una futbolista se lesiona durante la menstruación, el impacto es mucho mayor: 684 días de baja cada 1.000 horas de exposición durante la menstruación vs 206 días de baja fuera de ese período. Esto implica más del triple de tiempo perdido.
Las lesiones más afectadas
Las lesiones que más se agravan durante la menstruación son lesiones musculares, ligamentos y tendones. En particular, las lesiones ligamentarias fueron las que generaron mayor cantidad de días de baja. La gravedad estuvo relacionada con la fase del ciclo, no con el tipo de exposición, por ejemplo entrenamiento o en partido.
Por qué ocurre esto
Durante la menstruación:
- los niveles de estrógeno y progesterona son bajos.
- se dificulta la reparación muscular.
- aumenta la fatiga, el dolor y los trastornos del sueño.
- hay pérdida de hierro, lo que puede afectar la resistencia y la recuperación.
Todo esto no provoca más lesiones, pero sí una recuperación más lenta y compleja.
Qué recomiendan los investigadores
El estudio remarca que no se trata de excluir a las futbolistas, sino de gestionar mejor el contexto:
- seguimiento individual del ciclo menstrual
- ajustes en las cargas de trabajo
- calentamientos más largos
- mayor foco en la recuperación
- atención a síntomas, fatiga y nutrición
El método de seguimiento menstrual por calendario se presenta como una herramienta práctica, accesible y útil para la prevención.
Según explicó Eva Ferrer, autora principal del estudio y especialista en medicina deportiva y salud femenina del Hospital Sant Joan de Déu y del Barça Innovation Hub, “la menstruación en sí no aumenta la frecuencia de las lesiones”, pero sí agrava sus consecuencias. “Pequeños ajustes pueden reducir la gravedad de las lesiones cuando se producen”, señaló Ferrer.
En números concretos:
- Lesiones durante la menstruación: 684 días perdidos cada 1.000 horas de entrenamiento
- Lesiones fuera de ese período: 206 días perdidos cada 1.000 horas
El mayor impacto se observó en lesiones de tejidos blandos, como músculos, tendones y ligamentos.
Un tema que ya investiga la FIFA
La relación entre el ciclo menstrual y las lesiones deportivas no es nueva, pero recién ahora empieza a recibir atención institucional. La FIFA financia actualmente un estudio específico sobre el vínculo entre el ciclo menstrual y las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA), una de las más frecuentes y graves en el fútbol femenino.
El proyecto analiza los niveles de estrógeno y progesterona, hormonas asociadas a:
- Mayor laxitud ligamentaria
- Menores tiempos de reacción neuromuscular
“Sabemos que las hormonas fluctúan a lo largo del ciclo, pero todavía no está claro hasta qué punto influyen en el riesgo de lesión”, explicó el investigador Simon Augustus.
Ciencia, datos y fútbol femenino
Estos hallazgos refuerzan una idea clave: el fútbol femenino necesita investigación propia, protocolos específicos y decisiones basadas en evidencia. Entender el cuerpo de las futbolistas no es una excusa, sino una herramienta para mejorar el rendimiento, reducir bajas prolongadas y cuidar carreras deportivas. El desafío ya no es si hablar del ciclo menstrual, sino cómo integrarlo de forma profesional al alto rendimiento.
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