El mercado de transferencias del fútbol femenino continúa en expansión a nivel mundial. Así lo confirma el Women’s Global Transfer Report 2025 publicado por la FIFA, que registra cifras récord tanto en cantidad de pases como en dinero invertido. Sin embargo, al mirar en detalle —y especialmente al poner el foco en Sudamérica y Argentina— el crecimiento muestra límites claros.
Argentina: más movimiento, cero negocio
En 2025, Argentina fue el país de CONMEBOL con mayor crecimiento porcentual en transferencias entrantes, con un aumento del 41,7% respecto al año anterior. El dato, a primera vista positivo, necesita contexto para entender qué significa realmente.
Durante el año se registraron 51 transferencias entrantes y 39 transferencias salientes ,pero sin porcentaje por ventas o pases. Es decir, Argentina mueve jugadoras, pero no dinero. La gran mayoría de las transferencias se realizaron con futbolistas fuera de contrato. Apenas el 2,6% de las salidas incluyó algún tipo de pago, lo que confirma un mercado activo en volumen, pero sin impacto económico para los clubes. La edad promedio de las jugadoras transferidas fue de 24,7 años, un perfil que combina experiencia competitiva con proyección, pero que igualmente se va sin dejar ingresos.
Un mercado joven, pero en expansión
Lejos de ser una señal negativa, los números muestran que el fútbol femenino argentino atraviesa una etapa de crecimiento sostenido. Entre 2021 y 2025, la cantidad total de transferencias internacionales vinculadas a Argentina se multiplicó por más de cuatro, pasando de 18 movimientos (10 ingresos y 8 salidas) a 90 transferencias en 2025 (51 ingresos y 39 salidas). Solo en el último año, el país registró un crecimiento del 41,7% en transferencias entrantes, el más alto dentro de CONMEBOL, consolidándose como uno de los mercados más activos de la región.
Si bien solo el 2,6% de las salidas incluyó pago de transferencia, el volumen de operaciones evidencia que Argentina funciona como mercado formador y plataforma de proyección, especialmente hacia Sudamérica y ligas emergentes. En un contexto global donde apenas el 12% de las transferencias femeninas incluye compensación económica, el desafío ya no es generar movimiento —que creció más de un 400% en cinco años— sino avanzar hacia un ecosistema que convierta ese flujo deportivo en valor económico, fortaleciendo contratos, derechos federativos y el reconocimiento del trabajo de los clubes formadores.
Un patrón regional: Sudamérica exporta talento
El caso argentino no es aislado. En el recorte sudamericano, el informe de FIFA muestra que más del 80% de las transferencias en el fútbol femenino se realizan con jugadoras libres, y que solo alrededor del 12% de los pases incluye pago, concentrando casi todo el dinero del mercado en muy pocas operaciones.
Dentro de CONMEBOL, Brasil aparece como la única excepción parcial, con ingresos cercanos a USD 1,36 millones en transferencias recibidas. El resto de las asociaciones —incluida Argentina— participa de un mercado que exporta talento, pero no capital.
El panorama global: récords que no llegan a todos
A nivel mundial, 2025 fue un año histórico:
- Se registraron 2.440 transferencias internacionales en el fútbol femenino
- El gasto global en pases alcanzó los USD 28,6 millones, un crecimiento superior al 80% respecto a 2024
- El valor promedio de las transferencias pagas rondó los USD 99.600
Sin embargo, estos números se concentran principalmente en Europa y Estados Unidos, donde el mercado está más profesionalizado y existe una estructura que permite comprar, vender y reinvertir.
Crecimiento sin distribución
Los datos confirman que el fútbol femenino ya tiene mercado. Lo que todavía no tiene es equilibrio. En países como Argentina, el aumento de transferencias refleja mayor visibilidad, más oportunidades y más movilidad para las jugadoras. Pero sin mecanismos que permitan capturar valor económico, ese crecimiento no se traduce en sostenibilidad para los clubes ni en una mejora estructural del sistema.
El desafío ya no es demostrar que el fútbol femenino se mueve. El desafío es lograr que ese movimiento también genere recursos, desarrollo y condiciones más justas. Porque crecer no es solo transferir más. También es poder quedarse con algo de todo lo que se produce.
Cómo leer estos datos
Cuando el informe habla de crecimiento en el mercado de transferencias, no siempre se refiere a dinero.
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Growth rate (tasa de crecimiento) mide cuánto aumentó la cantidad de pases respecto al año anterior, no cuánto se invirtió.
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Más transferencias no implica más ingresos: muchas operaciones se hacen con jugadoras libres, sin pago entre clubes.
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Saldo de mercado: un país puede mover muchas futbolistas y aun así no recibir dinero por ellas.
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Mercados desiguales: el crecimiento global se concentra en pocas ligas, mientras otras participan solo como formadoras.
En el caso de Argentina, los datos muestran más movimiento y más oportunidades, pero también una limitación estructural: el desarrollo no se traduce en recursos económicos.
Por eso, para entender el impacto real del mercado, es clave mirar volumen, contexto y distribución, no solo los números absolutos.
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