Que el fútbol femenino está en pleno crecimiento es sabido. Las pruebas están a la vista: las tres selecciones —sub-17, sub-20 y Mayor— clasificaron por primera vez simultáneamente a un Mundial. De hecho, las dos juveniles obtuvieron en las ediciones de este año el boleto a los octavos de final, la fase más lejana a la que pudo llegar un combinado nacional. El próximo año, el plantel superior buscará hacer lo propio en Brasil, que estrenará a Sudamérica como sede en la máxima cita. Pero paralelamente al desarrollo de la disciplina también comienzan a surgir grandes talentos. Uno de ellos es Mercedes Diz, delantera de River de 17 años que convirtió siete goles en cuatro partidos que disputó la Sub-17 en Marruecos.
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En exclusiva con el stream de El Femenino en el canal de Conexión Abierta, la atacante, quien viste una camiseta negra manga larga de la banda inglesa Oasis, cuenta sus sensaciones tras la eliminación en octavos de final a manos de Ghana: “Nunca nos queremos quedar con que pasamos a octavos, queríamos más. Teníamos un equipazo. Hicimos muy buen papel y demostramos estar al nivel, pero también nos fuimos con la espinita de haber llegado más lejos. Son cosas que pasan, los penales son suerte. Día a día estamos demostrando que ya somos mejores, nos ven con otros ojos. A veces nos ven con miedo”.
Además de ser la jugadora destacada del equipo de Meloni en la Copa del Mundo Sub-17, Diz también ya tiene minutos acumulados con los seleccionados mayores. Antes de viajar a Marruecos formó parte de la convocatoria al Mundial Sub-20 de Polonia, en el que le convirtió dos tantos a Benín. En junio, en la previa a disputar las dos competencias, tuvo un debut muy particular en la categoría más grande. Argentina perdía 1-0 con Perú y necesitaba de un empate para asegurar su boleto al máximo torneo de Brasil en 2027. A falta de media hora, la goleadora saltó al campo de juego y selló la igualdad. “Yo creo que este fue mi mejor año futbolístico porque se me dieron muchas cosas. Nunca agrandándome porque no soy nadie. Son cosas que son hermosas que te pasen. Meter un gol con la Mayor, yo no lo podía creer. Siempre es porque me ayudan, mi familia, Christian (Meloni), Clarisa (Huber), Stefanía Fontán, que en el sub-16 me dijo que me quedara en River, y todas mis compañeras. Es todo gracias a ellos. Estoy muy contenta y espero ir por mucho más. Son cosas muy lindas, pero ya pasaron. Me gustaría seguir haciendo historia”, señala sobre su gran 2026, al que todavía le quedan siete partidos con la camiseta de River.
Los goles ya son cosa común en su familia. Su padre, Facundo Diz, fue un histórico goleador del fútbol del ascenso que también llegó a jugar en la máxima categoría en clubes como Banfield, Tigre y Quilmes. En su carrera registró más de 100 goles, una marca que, en este nivel, no será difícil de alcanzar para su hija. “Busco mucho a mi papá. Con mi mamá también hablamos mucho, pero en mi casa no hablamos de fútbol, cuando voy para allá no quiero saber nada más, quiero relajarme”, comenta Mercedes. Luego, resalta la importancia de su familia en su vida: “Soy muy tranquila, disfruto. Necesito que me acompañen. Siempre está mi familia, que sin ellos no podría haber llegado a donde estoy, pero lo disfruto. Yo pensaba en los mundiales y deseaba que me fuera bien. No me lo tomo con nervios o estrés, al contrario. Siempre quiero que me vaya bien, pero obviamente necesito a mi familia, que hace que todo sea más fácil”.
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Ser referente de área tiene sus pros y sus contras. Cuando la pelota entra, está todo bien, pero cuando no, las críticas o el nerviosismo propio pueden aparecer. Sin embargo, Diz tiene muy en claro que su cabeza debe estar puesta en no bajar los brazos: “Los delanteros tenemos rachas. Hubo un momento en River en que no metía un gol. Ahí no tenés que bajonearte. Podés no tener la suerte de convertir, pero podés aportar en otras cosas para el equipo. Son rachas y hay que pasarlas. En el Sub-20 metí dos goles contra Benín, pero no fui goleadora. Por suerte en el Sub-17 se me estaba dando. Le pegaba de cualquier lado o me quedaba para empujarla”.
La número nueve de las selecciones juveniles argentinas ya es parte del presente y del futuro del fútbol femenino en el país. Con sólo 17 años festejó nueve veces en dos mundiales distintos. Aún le quedan partidos con las Millonarias para cerrar con más gritos un 2026 extraordinario, pero que seguramente será un presagio de una larga y exitosa carrera que tiene por delante.
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